Pedos de canguro contra el calentamiento global.
Científicos australianos intentan trasplantar una bacteria propia de los canguros al estómago de ovejas y bovinos con el fin de que sus flatulencias dejen de contener metano, uno de los gases que más acentúan el calentamiento climático junto con el CO2.
Gracias a dicha bacteria, los gases de los canguros no contienen metano, al contrario de lo que ocurre a las vacas y las ovejas, cuyas flatulencias pueden representar un alto porcentaje del volumen total de emisiones de gases de efecto invernadero.

«Un 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Australia vienen de las entrañas de los bovinos y ovinos», afirma Athol Klieve, un científico que trabaja en un programa desarrollado por el Gobierno del Estado de Queensland. «En otros países, como Nueva Zelanda, donde la ganadería está más desarrollada, el nivel alcanza un 50%», declaró.